La Casa Fonda resume tres siglos de hábitat mediterráneo en el núcleo del casco antiguo de El Puig de Santa María. Originaria del XVIII, integra tres volúmenes de antigua función agrícola y residencial que configuran un conjunto inseparable del tejido urbano.
Desde la entrada de la calle de Dalt se desciende a través de una serie de arcos a la planta subsuelo iluminada por la luz cenital de la triple altura, enmarcada ésta, con un jardín interior presidido por el magnolio que distribuye los cinco niveles de la vivienda. La composición organiza alturas escalonadas y vacíos estratégicos, modulando la percepción espacial y estableciendo nuevas relaciones visuales hacia el Monasterio y el casco antiguo.
Se mantienen los muros de mampostería, reinterpretando la transición vertical con escaleras de cemento-piedra y acero corten, mientras las vigas de madera se reutilizan en el huerto y la pérgola.
El jardín resuelve los tres metros de desnivel otorgando a cada cota un uso y carácter propio, vegetación mediterránea, piscina de filtrado natural y pérgola con materiales recuperados.
El proyecto recupera la esencia habitada de la Casa Fonda con un ejercicio de permanencia, un reencuentro entre la luz, el material y la integración paisajística.